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sexta-feira, janeiro 18, 2013

Casamientos y otras yerbas

Luis Ernesto Behares, meu irmão por escolha, depois de ler o texto " Até que a morte os separe?", enviou-me este e-mail, que compartilho com os leitores do Correndomundo - a devida licença dele... ainda vou pedir!
Obrigada, Luisinho, sabes que és um dos meus escritores preferidos.

                                                     Para Aldema 

Hace muchos años que en Uruguay es raro ver un casamiento de señor y señora a la antigua usanza. La gente se junta de hecho, o (mucho menos) elige el trámite de concubinato oficial, que como ceremonia sólo tiene la entrega de una sentencia judicial en una oficina del quinto piso, sala 348 de un juzgado. El último de aquellos al que fui fue en 1999, o sea en el otro siglo.

Aun así, asistí recientemente a algunos casamientos del “nuevo” tipo, que paso de contar.
El primero fue el casamiento de mi amiga Chispa, hace una década. Al cumplir los 50 años de casada con su querido Fuccio, organizó una gran fiesta en la que estaba lo más granao de la intelectualidad, las artes, la ciencia y la política uruguayas, además de sus cinco hijos y 14 nietos (algunos con sus esposos/as y sus hijos). Al mejor estilo de Ettore Scola, Chispa y Fuccio se presentaron con el mismo atavío de su primer casamiento en 1952, unos meses antes de nacer yo. Ropas raídas, amarillento el vestido de novia, agujereado el velo, incómodo y ajustado el viejo jaquet del novio, con una de las colitas comida por las polillas. Hicieron un speech en el que declaraban que el casamiento nunca se había consumado, por lo que había que empezar de nuevo. Discurrieron, en un diálogo inteligentísimo al modo escolástico, sobre en qué consistiría la consumación y quien podría, si fuera el caso, confirmarla. Luego, algunos de sus nietos, varios de ellos músicos de nota, tocaron y cantaron el Stabat Mater de Pergolesi, mientras los novios lo “bailaban” al estilo hippie bajo la luna del verano entre los pinares, y sus hijos repartieron una torta de casamiento para cada persona, con un cartelito de “cómasela toda, no tendrá otro casamiento en esta década”. 

El segundo fue en Rosario (Argentina) en 2010. Como quedé sin nada que hacer un sábado de mañana, salí a caminar por la costanera del Paraná. Me encontré con una plazoleta, llena de gente ataviada de fiesta y mozos de cocktail repartiendo espumante y canapés. Me acerqué, enseguida me ofrecieron las vituallas. Una orquestita tocaba una seguidilla de los Strauss. Por una puerta que daba a la plazoleta (luego supe que era un “Registro de Estado Civil”), aparecieron los novios: dos viejecillos (no menos de 80) vestidos de camisa y pantalón blanco y una banda roja al modo de las misses o de los presidentes. Era el primer casamiento gay de Rosario. Los aplaudieron a rabiar, les tiraron quilos de arroz rojo y bailaron entre ellos y con todos y todas los que los invitaron. Unas ancianas, tocadas con redecillas en sombreros apabullantes, me dijeron que el noviazgo había durado más de 60 años. Unos muchachones que vendían salud y testosterona me comentaron que estaban organizando un concurso con la mejor imaginarización de la noche de bodas. Los viejecillos parecían no estar ahí del todo, sobre todo uno de los dos, que miraba al cielo, tal vez buscando la escalera…

El tercero, en 2011, fue una sorpresa. En las sierras de Minas (Uruguay), Eladio y Daniel, dos treintañeros (uno abogado, alto jerarca de la Suprema Corte de Justicia, el otro capitán de la Marina) se dieron los votos ante sus antiguas esposas y sus hijos, que oficiaron como testigos, acompañados de unos 30 invitados. La ceremonia fue por un rito metodista reformado, y el pastor los declaró “compañeros de vida”, pero se nos pidió a los amigos guardar un cierto secreto, porque todavía no se había avanzado hasta el punto de que el Estado (su empleador) no se sintiera resentido. En abril de 2013 se aprobará y promulgará la ley de matrimonio igualitario en Uruguay, y ya me contaron que Eladio y Daniel estarán entre los primeros en “casarse por civil”. Habrá que ver si los colegas de Daniel se prestan a formar, uniformados, el palio de espadas tradicional a la salida del Registro. El Estado se quedará con muchas ganas de resentirse.

La última está en curso. Una mañana hace una semana apareció una de las sillas de la terraza y su almohadón color crema con una enorme plasta de excrementos de pájaro. A la noche entendimos: dos palomas torcazas se dispusieron en una pequeña rama de paraíso o cinamomo que nos da sombra, y allí estuvieron toda la noche. Se picotean, una al lado de la otra todas las noches hasta ayer. Las esperamos nuevamente hoy, a eso de las 8 de la noche, cuando comienza a bajar el sol. Es un poco largo el casamiento, pero cambiando la silla para otro lugar, nos entretenemos e invitamos a todos los interesados a salirles de testigo. Abajo hacemos fiesta de jardín. Sólo tememos a nuestros cinco gatos, no sea que alguno…

Luis e eu em Torres
En fin, aquellos casamientos convencionales, todo reglado, iglesia llena, vestidos carísimos para novias feúchas que acaban siendo transformadas en Marylin Monroe por tres o cuatro expertos, modistas y peluqueras atareadas tras las columnas, parientes que vinieron a criticar y a comer, cenas mucho más caras que los vestidos, las flores o las limusinas o los fotógrafos y cameramen, suegros con cara de haber sido depredados por la lujuria consumista, suegras que lloran bajo capellinas de colores, y abogados que calculan cuánto podrán sacar del divorcio… Esos saraos escasean, en un país con una tasa de natalidad de las más bajas del mundo.  Ojalá vuelvan, pero mientras tanto los “nuevos” están ahí, para reinventar tradiciones.

terça-feira, agosto 24, 2010

Viagem ao Uruguai


Pedro em Montevideo

Após duas semanas de nosso retorno dos Estados Unidos, fomos - Ronald, Pedro,Alda e eu -  fazer, de carro, uma viagem de 8 dias pelo Uruguai.
Pedro, feliz, falava ,com frequência, que era essa a sua primeira viagem internacional - a primeira de muitas outras, segundo ele.
Em Livramento, precisa-se fazer um seguro  - Carta Verde. Um gentil senhor do Hotel Júlio prontificou-se a ajudar-nos. Em menos de uma hora, estávamos com esse documento. Fomos , então, a aduana uruguaia, apresentar os documentos pessoais e do carro , necessários para obter o permmisso. Tudo muito rápido e eficiente.
De Rivera a Montevideo, são pouco mais de 500 Km . Estrada boa a Ruta 5 - bem como haviam nos informado  no Setor de Turismo da Aduana de Rivera.


Ronald na Casapueblo
Fizemos uma parada em Tacuarembó e chegamos em Montevideo,  no Hotel Balfer ,ao  final da tarde. O Balfer ( hotelbalfer@adinet.com.uy ) é um pequeno hotel, duas estrelas, com excelente localização e atendimento - pessoal muito disponível e gentil. Durante vários anos hospedei-me nele, quando vinha reunir-me com o Grupo de Pesquisa "Educação em Área de Fronteira" ou trabalhar na Universidade da República.
Foi uma alegria passear, durante três dias, por Montevideo, cidade tranquila, limpa e bonita. Andei bastante pela Ciudad Vieja, um dos meus espaços preferidos. Lembrei-me, com saudade de Walter, meu querido amigo, que me ensinou a melhor apreciar a arquitetura montevideana.    Pena que a maiorios dos meus amigos estavam viajando. Queria muito tê-los encontrado, Luis,Raquel,Adolfo, Guillermo,Beatriz, Suzana. Voltarei! Voltarei,sim.
Depois de traçar  Montevideo, fomos a Piriápolis e Punta del Este. Visitamos a escultura habitada   , que é a Casapueblo, do artista     Carlos Páez Vilaró. De muito tempo, essa casa é nossa conhecida através de Toquinho e Vinícius:


Alda e Pedro em Colônia
"Era uma casa
muito engraçada,
não tinha teto,
não tinha nada..."
Encantadoras  também foram as visitas seguintes.  Por um acesso bastante fácil, deixa-se Montevideo e entra-se na estrada que vai a Colônia do Sacramento, cidade  merecedora de uma estada de, ao menos,  dois dias - antecedidos de boas leituras sobre sua história,geografia e arquitetura. Colônia foi fundada no século XVII, por ordem do Império Português. Foi motivo de lutas e tratados entre espanhóis e portugueses. Tem um Centro Histórico reconhecido pela UNESCO como Patrimônio da Humanidade. Estivemos, a seguir,  em Carmelo, cidade integrante do Departamento de Colônia, fundada por Artigas,em 1916. O Porto dessa pequena cidade de 16 mil habitantes é fotogênico e interessante de ser visto.


Ponte Internacional em Paysandu
O entorno da cidade de Mercedes tem campos e fazendas que dá gosto ver! As estradas são boas, mas a sinalização deixa a desejar. Por duas vezes, entramos em estradas erradas. Serviu para demonstrar-nos a fineza e a gentileza dos moradores das áreas rurais, que nos deram detalhadas informações.
A visita a Paysandú foi muito interessante. Uma das três maiores cidades do Uruguai, tem bons restaurantes, bom comércio e um certo ar de cidade grande. O pôr-do-sol , visto desde a ponte internacional, é lindo. Rendeu-me fotografias fantásticas. De Paysandu, por uma estrada bonita, mas monótona, chegamos a Tacuarembó, depois Rivera. O roteiro da próxima visita ao Uruguai já está programado : entraremos por Artigas e sairemos pelo Chuí! Prometi a mim mesma explorar mais os países vizinhos, especialmente o Uruguai , a Argentina e o Chile. Há muito o que ver. E há muita semelhança conosco.